Las familias que educamos en casa siempre estamos dispuestos a coger el coche y poner kilómetros para conocer a otras familias que educan en casa. La semana pasada tuvimos que ir a Sevilla. Hace unos semanas me escribió una chica de Sevilla que educa en casa y me dijo que también eran cristianos. Por supuesto me alegró el saber que cada vez somos más los cristianos que educamos en casa, así que ya que teníamos que ir a Sevilla, hicimos una cita con ellos para conocernos.
Mi cita bíblica favorita: "Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales. Con todo yo me alegraré en el Señor, y me gozaré en el Dios de mi salvación, el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar." Habacuc 3:17-19
Las Clases, ¿en casa o en el colegio?
jueves, 18 de marzo de 2010
Más homeschoolers en Sevilla
Las familias que educamos en casa siempre estamos dispuestos a coger el coche y poner kilómetros para conocer a otras familias que educan en casa. La semana pasada tuvimos que ir a Sevilla. Hace unos semanas me escribió una chica de Sevilla que educa en casa y me dijo que también eran cristianos. Por supuesto me alegró el saber que cada vez somos más los cristianos que educamos en casa, así que ya que teníamos que ir a Sevilla, hicimos una cita con ellos para conocernos.
martes, 16 de marzo de 2010
La universidad de Navarra publica en "NUESTRO TIEMPO"
Homeschooling: Aprender en casa
http://www.unav.es/nuestrotiempo/es/temas/homeschooling-aprender-en-casa
Ketty
domingo, 14 de marzo de 2010
Homeschooling: Aprender en casa
He sacado estos párrafos de un artículo de Lydia Sherman traducido por Raquel Berrocal. Muy interesante y vale la pena leer:
La Asociación Nacional de Educación –la escuela pública– no transmitirá la fe a tus hijos. Al contrario, están empeñados en impedir que tú lo hagas. Así que, si vas en serio en tu tarea, te ruego que los eduques tú mismo. Al hacerlo, estarás educando a varias generaciones, porque tu influencia continuará afectándoles cuando tú ya no estés.
Hillary Clinton escribió un libro titulado Hace falta un pueblo para educar a un niño. Una madre que educaba en casa escribió: “Yo he visto ese pueblo, y no quiero que eduque a mi hijo”.
Dios tiene en su sabiduría el mejor plan para los niños, hecho a medida. Cada niño tiene un padre con el que crear un vínculo único y por el cual ser discipulado. Tus hijos ¿de quién serán discípulos?
Lydia Sherman (traducción de Raquel Berrocal)domingo, 7 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Entrevista a Jon Bengoetxea
jueves, 4 de marzo de 2010
Más que una mamá.
Marzo 04, 2010
Reflexiones Cristianas
A una mujer de nombre Emily, al renovar su licencia de conducir en la Oficina de Tránsito, se le pidió que anotase su ocupación. Ella dudó, no estando segura de cómo clasificarse. Lo que quiero decir es, explicó el oficial, tiene Ud. un empleo?
Por supuesto que tengo un empleo, ripostó Emily. Soy una mamá.
No listamos mamá como una ocupación, pero ama de casa la cubre, dijo el oficial de manera enfática.
Me olvidé por completo de su anécdota hasta que un día me hallé en la misma situación, esta vez en nuestro propio municipio. La oficinista era obviamente una mujer de carrera, sobria, eficiente y poseída de un título extrambótico como Interrogadora Oficial o Inscriptora Municipal.
¿A qué se dedica? preguntó.
Qué me hizo decirlo, no lo sé pero las palabras simplemente me salieron. Soy una Asociada de Investigaciones en el área de Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.
La oficinista hizo una pausa, con su bolígrafo congelado en el aire, y levantó la mirada como si no hubiese oído bien. Repetí el título lentamente, enfatizando las palabras más significativas. Entonces observé asombrada cómo mi afirmación era escrita en tinta negra en el formulario oficial.
¿Pudiera preguntarle, dijo la oficinista con renovado interés, exactamente qué hace Ud. en su campo?
Fríamente, sin trazas de duda en mi voz, me escuché a mí misma contestar: Tengo un programa continuo de investigación (las mamás lo tienen), en el laboratorio y en el campo (normalmente hubiera dicho en interiores y exteriores). Trabajo en mi maestría (toda la bendita familia) y ya he logrado cuatro créditos (todas hijas). Por supuesto, el empleo es uno de los más demandantes en humanidades (¿pudiera alguna madre no estar de acuerdo?) y a menudo laboro 14 horas al día (en realidad, 24 es más real). Pero el empleo es más desafiante que la mayoría de las demás carreras y las recompensas son más satisfactorias que el sólo dinero.
Hubo una nota de respeto creciente en la voz de la oficinista mientras completaba el formulario, se puso en pie y personalmente me pasó por la puerta.
Al estacionarme en mi garaje, animada por mi nueva y glamorosa carrera, fui recibida por mis tres asistentes de laboratorio -con edades de 13, 7 y 3. En la planta alta podía oír a nuestro nuevo modelo experimental (un bebé de 6 meses), en el programa de desarrollo infantil, probando nuestro nuevo patrón vocal.
¡Me sentí victoriosa! ¡Había logrado un gol contra la burocracia! Y había ingresado a los registros oficiales como alguien más distinguido e indispensable a la humanidad que sólo otra mamá.
Ser madre!! ¡qué gloriosa carrera! Especialmente cuando hay un título en la puerta.
¿Convierte esto a las abuelas en Asociadas Mayores de Investigaciones en el área de Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas y a las bisabuelas en Asociadas Mayores Ejecutivas de Investigación? ¡Así lo creo! También creo que eso convierte a las tías en Asistentes de las Asociadas de Investigaciones.
Autor Desconocido
Así es...muchas veces lo que se hace en casa no se valora, mientras que los títulos afuera si son aplaudidos. Sin embargo, no importa, si eres madre, eres uno de los más grandes títulos que existen, porque estas edificando generaciones futuras.
Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas! Su esposo confía plenamente en ella y no necesita de ganancias mal habidas. Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los días de su vida. Anda en busca de lana y de lino y gustosa trabaja con sus manos. Proverbios 31:10-13